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Cómo actuar cuando tu perro sufre un golpe de calor

por Nov 24, 2016Cuidados, Salud1 Comentario

Durante la época de verano, sobre todo en días de temperaturas sofocantes como los que estamos viviendo, debemos tener especial cuidado con nuestro perro. Ellos no son capaces de liberar el calor corporal de la misma manera que nosotros. Para combatir las altas temperaturas, se valen sólo de las almohadillas, por donde eliminan sudor, y del jadeo, con lo que están expuestos a sufrir un peligroso golpe de calor. Es importante, en este caso, saber distinguir y actuar rápidamente ante los primeros síntomas, ya que de ello puede depender su vida. Pero lo realmente fundamental es prevenir ese estado.

En estos días, hay que pensar en ellos tanto como en nosotros mismos. Por eso, debemos ser conscientes de que dejarlos solos en lugares cerrados como en coches o zonas abiertas al sol sin resguardo, o salir a hacer ejercicio físico con él a ciertas horas, aunque esté acostumbrado, no son buenas ideas. Debemos prestar atención, además, a los pequeños gestos que, sin embargo, son en estas circunstancias decisivos. Por ejemplo, no olvidarnos de que siempre tenga agua fresca a su alcance o cuidarnos de sacarlos a pasear a ciertas horas, pudiendo no sólo extenuarles por el calor, sino también dañar sus patas por la abrasadora temperatura del asfalto.

Un golpe de calor es más habitual de lo que puede parecer y se dá tanto en perros de gran tamaño como en perros pequeños, en muchos casos por descuidos de los dueños. Se produce cuando la temperatura corporal interna del animal supera los 42 grados, una cifra que entraña numerosos riesgos. Por ello, actuar ante los primeros síntomas es clave. Pero ¿cómo distinguir un golpe de calor?

Los síntomas más comunes que puede experimentar nuestro perro en estas circunstancias son: decaimiento,  falta de fuerza, respiración sofocada, pulso acelerado, temblor muscular, alteración en el color de las mucosas o tambaleo. También pueden mostrar pequeñas manchas rojas en la piel e incluso entonarse azul.

Este estado, en el que el perro sufre una pérdida importante de azúcares y sales, puede derivar en hemorragias gastrointestinales, edema cerebral, insuficiencia renal y hepática, fallo multiorgánico, y si no se actúa a tiempo, en la muerte.

¿Qué hacer en caso de golpe de calor?

La presencia de alguno de estos síntomas o cualquier sospecha son razones suficientes para actuar sin dilación. Deberemos ante todo guardar la calma, y acudir rápidamente a un veterinario de urgencias para que monitorice y estabilice su estado.

Si no es posible acceder al profesional de manera inmediata, deberemos hacer lo posible por bajarle la temperatura. Sin embargo, hacerlo de manera radical o en exceso resultará contraproducente, por lo que deberemos ser cuidadosos.

Algunos de los primeros auxilios que podremos aplicarle en este caso son: sumergirlo en agua no muy fría, humedecerle principalmente el cuello y la cabeza con un paño húmedo, sin envolverlo ni cubrirlo nunca con él, o utilizar un pulverizador; así como colocarle un cubito de huelo sobre el puente de la nariz, en las ingles y axilas, con la intención de que el calor interno descienda de manera controlada. También es importante humedecerle la boca, sin forzarlo a beber o si lo hace por sí mismo, controlar que no tome demasiada. Además, es fundamental llevarlo a un sito fresco.

Una vez se recupere y su respiración sea normal, después de esta primera intervención, será completamente necesario acudir a un profesional, ya que este estado puede haberle provocado daños no perceptibles. Toda precaución es poca, teniendo en cuenta la gravedad y las consecuencias que un trance de estas características puede suponer para nuestro perro.