Ya hace unos años que vemos grandes cambios en las clínicas veterinarias, gracias a la tecnología. Su aplicación es muy amplia, ya que no solo ayudan a mejorar la comunicación y la promoción de la clínica, sino que también se ha convertido en una herramienta clave para desarrollar nuevos procedimientos y mejorar el diagnóstico clínico veterinario.

Así ha sido, por ejemplo, a través de la mejora del diagnóstico por imagen que ofrecen los ecógrafos o la recogida de datos continua que puede obtenerse a través de los wearables. Gracias a estas herramientas, el veterinario puede acceder a más información para poder concretar la dolencia del animal. Afortunadamente, estos instrumentos cada vez son más accesibles para la mayoría de clínicas, y poco a poco se extienden en el sector.

 

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La tecnología como complemento para el diagnóstico veterinario

¿Qué papel tiene la tecnología en el diagnóstico clínico? En la mayoría de casos, esta actúa como una herramienta complementaria para el veterinario. 

La gran ventaja de contar con este tipo de instrumentos, es poder obtener más información para contrastar las hipótesis antes de concluir con un diagnóstico. Por ejemplo, puede ayudarte de las siguientes maneras:

  • Obtener datos de manera continua: contar con información de la salud del animal en distintos momentos del día puede ayudarte a detectar variaciones que no hubieras podido descubrir de otro modo. Por ejemplo, puedes recoger información del paciente cuando está en reposo en su casa y hallar una frecuencia respiratoria irregular.
  • Combinar la información: otra de las grandes ventajas es el hecho de poder combinar varios datos, en el momento preciso, para tener esta visión global del animal.
  • Usarlo como herramienta de control: también puedes emplear la tecnología para llevar un control recurrente del animal. En este aspecto, la medicina preventiva tiene un papel capital.

Por ejemplo, el profesional podría utilizar un arnés multiparamétrico durante 24 horas con sus pacientes para poder registrar su frecuencia cardíaca. En un posterior análisis, podría detectar algún cambio que le indicara una alta posibilidad de sufrir microinfarto. Gracias a detectarlo, puede actuar en consecuencia para prevenir la dolencia del paciente. 

Sin embargo, este es solo un ejemplo del empleo de la tecnología, que puede extenderse en muchas situaciones: desde el seguimiento postoperatorio a la medicina preventiva.

 

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Big Data e inteligencia artificial en veterinaria

Más allá de los nuevos instrumentos, en los últimos años también hemos visto un avance importante del Big Data en múltiples sectores… Y, por supuesto, también en veterinaria. De hecho, la gestión de gran cantidad de datos en el campo de la salud es una incógnita repleta de retos, que poco a poco va tomando forma.

¿Cómo puede complementar la inteligencia artificial con la labor del veterinario? A través del registro de información médica compartida en la nube, la IA permite comparar grandes volúmenes de datos para encontrar semejanzas con enfermedades registradas con anterioridad. En el futuro, este tipo de tecnología tendrá un papel de apoyo fundamental, sobre todo en los casos más complejos.

 

Ni fácil, ni difícil: una herramienta más

Como hemos visto en este artículo, la tecnología puede ser una gran herramienta para completar el diagnóstico de los pacientes. Sin embargo, su objetivo no es en ningún caso sustituir a los profesionales, que serán siempre los responsables de atinar con el diagnóstico final.

Sin embargo, a medida que se unan nuevas herramientas en las clínicas, será necesario que el profesional dedique tiempo a la formación, para poder sacar el máximo partido de la tecnología en su día a día.

 

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