Ansiedad por separación

por Jun 18, 2013Educación, Salud y bienestar0 Comentarios

¿Tu perro no deja de ladrar y de destrozarlo todo cuándo te vas de casa? ¿Los vecinos no dejan de quejarse? ¿Estás desesperado porque lo has probado todo y no sabes ya qué hacer? Sabemos lo que estás viviendo, muchos de nosotros hemos vivido esas mismas situaciones con nuestros perros, algunas se solucionaron bien y otras no tanto, pero como de la experiencia se aprende vamos a darte algunas recomendaciones y consejos que nos funcionaron en esos casos.
Los perros son animales que viven en manadas y no están acostumbrados a la soledad, para ellos que te vayas de casa y los dejes solos unas horas puede ser algo realmente desconcertante, frustrante y que escapa a su comprensión canina. Por esta razón cuando te ausentas se pone a ladrar, aullar, llorar, etc… Lo que intenta, simplemente, es llamar tu atención y tratar de volver a reunir a su manada. Estas conductas pueden aparecer a diferentes edades del perro, no siempre se desarrollan cuando son cachorros, por esta razón deberíamos ‘siempre’ intentar trabajar con nuestro amigo de cuatro patas para que nunca la sufra.

Si quieres ponerte en manos de un adiestrador para que te ayude a tratar la ansiedad por separación asegúrate de que te hace un presupuesto a medida del problema que tiene tu perro. Si te dice que primero debéis hacer mil clases para tratar otro tipo de problemas anterior a este tienes dos opciones:

  1. Desconfía y llama a otro adiestrador
  2. Dile que te haga un presupuesto cerrado en el que se comprometa a trabajar para que la separación por ansiedad de tu perro desaparezca, y que si no lo conseguís trabajando juntos te devolverá el dinero o te reembolsará la mitad.

Estas son las dos únicas formas de que al finalizar el adiestramiento no te sientas estafado. Está muy de moda la profesión de ‘adiestrador canino’, así que tener cuidado en manos de quién os ponéis.

Por supuesto llamar a un adiestrador no solucionará absolutamente nada si después no trabajáis los ejercicios que os indique por vuestra cuenta, a base de repeticiones se llega al éxito.

Un ejercicio muy sencillo y eficaz que podéis trabajar es el siguiente: Encerrar a vuestro perro en alguna habitación (podéis dejarle un premio dentro) durante unos segundos y volver a entrar antes de que ladre o arañe la puerta, así se dará cuenta de que no pasa nada por quedarse solo. Repetir este ejercicio las veces que haga falta prolongando cada vez más el tiempo de soledad del perro. Este es un ejercicio que requiere tiempo, muchas repeticiones y compromiso, pero con el que podéis conseguir el éxito.

Una recomendación muy importante es la siguiente, cuando lleguéis a casa o dejéis el perro solo en una habitación encerrado y le abráis la puerta deberéis ignorarlo por lo menos durante 5 minutos, hasta que le baje la ansiedad y esté totalmente relajado. Si nada más llegar empezáis a acariciar al perro y a decirle cosas contribuís a aumentar su estado de ansiedad y al hacerle caso reforzáis esa conducta.

Si habéis trabajado a conciencia estos dos ejercicios y no conseguís mejora, podéis consultar otras opciones con vuestro veterinario, como por ejemplo la de ponerle durante un mes un collar de feromonas. Este tipo de collares, nada agresivos para el perro, desprenden unas sustancias llamadas ‘feromonas de apaciguamiento’, cuya función es transmitir tranquilidad y seguridad al animal.

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